Son siempre las mismas preguntas
Cuánto sale, hasta qué hora abren, si hacen envíos, si trabajan en esa zona. Las mismas cinco, todos los días, contestadas a mano.
Un asistente que responde con la información de tu propia web. Y cuando no sabe algo, no inventa: te pasa la consulta con el nombre, el teléfono y qué necesitaba esa persona.
Gratis y sin registro. En un minuto lo ves andando con tu propia web.
Si después lo querés, el primer mes va sin costo.
No es solo el rato que tardás en escribir. Es cortar lo que estabas haciendo, buscar el dato, contestar, y volver a arrancar. Veinte veces por día.
Son 24 horas por mes contestando WhatsApp — casi 3 jornadas de trabajo enteras.
Calculado sobre 4 minutos promedio por consulta y 30 días. No cuenta lo que cuesta retomar lo que estabas haciendo cada vez que suena.
Cuánto sale, hasta qué hora abren, si hacen envíos, si trabajan en esa zona. Las mismas cinco, todos los días, contestadas a mano.
De noche, el fin de semana, el feriado largo. La persona escribe cuando se acuerda, no cuando vos estás en el mostrador.
Nadie manda un segundo mensaje. Le escribe al que está al lado tuyo en la búsqueda y vos nunca te enterás de que existió.
Datos del sector de atención al cliente en Argentina, 2026.
A las once de la noche y el domingo. Con la información real de tu negocio, no con respuestas armadas de antemano.
Las consultas de siempre las resuelve solo. A vos te llega lo que de verdad necesita que alguien decida.
Cuando no sabe, pide nombre y teléfono y te avisa al instante con el motivo de la consulta. Queda anotado, no se pierde en el chat.
No es una herramienta que te entregamos para que la configures. Es un servicio: lo armamos, lo instalamos y lo mantenemos andando.
Una charla de veinte minutos. Nada más.
Todas las páginas públicas, no una muestra. No instalamos nada ni tocamos tu sitio.
Cargamos lo que tu web no dice —precios, horarios, formas de pago— y elegimos el tono con el que le habla a tus clientes.
A tu WhatsApp y al chat de tu sitio. Vos seguís recibiendo las consultas que necesitan una persona.
Cada consulta que entra deja algo anotado. Tenés un panel propio para verlo, sin instalar nada y sin pedirnos permiso.
Datos de ejemplo.
Cada persona que dejó sus datos, con qué necesitaba y de dónde vino. Los marcás como contactado, ganado o perdido, les escribís notas de lo que hablaron, y le tocás el teléfono para abrirle WhatsApp.
Si la misma persona escribió dos veces, aparece marcada. No la llamás dos veces por lo mismo ni la contás dos veces cuando mirás cómo viene el mes.
Podés leer palabra por palabra qué se habló. Si el asistente contestó algo que no corresponde, lo corregís desde ahí mismo y no vuelve a pasar.
Lo más valioso y lo que hoy nadie registra. Vas a descubrir qué le falta a tu web y qué te están pidiendo sin que te enteres.
Las preguntas que quedaron sin respuesta aparecen juntas y arriba. Cada una es un dato que cargás en dos minutos, y el asistente ya lo sabe.
Responde solo con lo que está en tu web y con lo que vos cargues. Si no tiene el dato, lo dice y deriva. Es la regla más dura que tiene.
Precios, horarios, formas de pago. Los cargás vos y el asistente los usa como dato confirmado, por encima de lo que diga el sitio.
Cercano, formal, breve o cálido. Elegís cómo se dirige a tus clientes.
Apenas alguien deja sus datos te llega el aviso con el nombre, el teléfono y qué estaba buscando.
Arranca en tu sitio el mismo día. WhatsApp se suma cuando Meta aprueba tu cuenta, con la misma información y el mismo tono.
Cambiaste los precios o sumaste un servicio: nos avisás y lo actualizamos. No es un sistema que tenés que administrar.
No puede. Solo responde con el contenido de tu web y con los datos que vos cargues. Cuando no tiene la respuesta lo dice y ofrece pasarte la consulta. Preferimos que diga “no sé” antes que arriesgar un precio equivocado.
No. El asistente puede atender en un número propio y derivarte a vos lo que no resuelve. Tu WhatsApp de siempre sigue en tu teléfono, igual que hoy.
Una línea de código en el sitio, que ponemos nosotros. No cambia tu diseño, no toca tu hosting y no afecta la velocidad de la página.
El chat de tu web, el mismo día. WhatsApp depende de una verificación de Meta que suele tomar algunos días; el trámite lo hacemos nosotros.
Sí. Lo que falte lo cargamos aparte: precios, horarios, formas de pago, zonas de cobertura. El asistente los usa como dato confirmado, aunque no estén publicados en el sitio.
La deriva enseguida. No está armado para retener a nadie ni para insistir: si te quieren a vos, te pasa la consulta y te avisa.
Sí, y suele ser lo más útil. Queda registrado todo lo que preguntan, así ves qué le falta a tu web y qué producto te están pidiendo sin que te des cuenta.
Nos avisás y lo actualizamos, o lo cambiás vos desde el panel. No hay que volver a armar nada.
Se presenta como el asistente de tu negocio, no lo escondemos. En la práctica a nadie le molesta: lo que la gente quiere es la respuesta rápido y a la hora que escribió.
El primer mes es sin costo, así lo probás con tus clientes reales antes de decidir. Después depende del volumen de consultas y de si lo querés en WhatsApp, en tu web o en los dos. Escribinos, vemos tu caso y te pasamos el número sin vueltas.
Responde las preguntas que ya están en tu web, y cuando no sabe algo no inventa: te deriva la consulta con el nombre, el teléfono y el motivo de esa persona. El primer mes va sin cargo: si no te sirve, lo damos de baja y no pagás nada.